Sol Fliman y María José Buttazzoni: Niños, a comer

Una es dueña del restorán Quínoa y la otra del jardín infantil Ombú. Ambas son mamás, educadoras y empezaron a compartir experiencias sobre crianza y alimentación. Tantas, que decidieron plasmarlas en un libro, Niños, a comer, donde las preparaciones se mezclan con juegos y consejos para incentivar en los chicos el gusto por la comida saludable. Acá, una selección de sus recetas.


16 Nov 2016 09:54 am

Hace varios años, una en Francia y otra en Estados Unidos, aún sin conocerse, fueron haciendo la misma reflexión. Sol Fliman veía cómo en un colegio de Nantes, donde hacía clases de español, los niños se sentaban en el comedor escolar un buen rato, con platos y cubiertos de verdad, con tres opciones atractivas para elegir y convertían la hora de almuerzo en un rito. María José Buttazzoni en los ocho años que vivió en Nueva York aprendió que sacar una bebida en un cumpleaños infantil era censurado, lo mismo que poner cosas llenas de coloranes y azúcar. Menos algo parecido a un chis pop.


Sol Fliman (37) creció en El Arrayán y también entre los mesones de El Huerto, el famoso restorán vegetariano de su padre, José Fliman. Estudió Pedagogía, pero fue en el viaje a Francia donde decidió dedicarse a la gastronomía.


María José (37) se crió en el campo y estudió Educación Parvularia en la UC, pero fue en Estados Unidos donde descubrió la corriente de la alimentación saludable.

Cada una siguió su camino. Sol se convirtió en la exitosa dueña de Quínoa, el restorán vegetariano de Luis Pasteur, y publicó el libro Cocina de mercado en 2012. María José fundó junto a una socia el jardín infantil Ombú, donde la educación es a través del juego.

El Quínoa y el Ombú quedan al frente. “Entonces nos empezamos a ver un montón, y después la Sol puso a su hijo Julián en el jardín y empezó a ser mi apoderada”, cuenta María José. “Y la Jose, mi clienta”, agrega Sol.


Hoy, en la cocina de la casa de María José hay niños corriendo: Julián, el hijo de Sol, y Aurora, la hija de María José. En un mesón de madera hay limonada, bolitas hechas con mantequilla de maní, tartaletas de avena y limón y un árbol de Navidad elaborado con frutas, preparaciones que forman parte del libro Niños, a comer, que lanzaron el 15 de noviembre.

A María José los papás del jardín le hacían preguntas. Desde alimentación hasta rutinas de sueño de sus hijos. “Y hace rato me rondaba la idea de cómo poner todo esto en algo para comunicarlo”, cuenta. “Hasta que se me prendió la ampolleta y dije: la Sol es perfecta para esto; es profesora y tiene el Quínoa”.


Juntas fueron conversando de crianza y de cómo durante la primera infancia se adquieren la mayor cantidad de hábitos saludables, una etapa en que los padres están todo el tiempo organizando cómo alimentar a los niños y educarlos.


Sol estaba armando, además, un segundo libro Cocina de mercado, con un capítulo para niños que finalmente quedó, junto a las conversaciones de ambas, dentro de las 296 páginas de Niños, a comer, donde resumen su filosofía de que la comida puede ser saludable y lúdica.

Tras la portada, ilustrada por María Silva, vienen páginas con recetas, fotografías, muchos consejos y juegos inventados con ingredientes cotidianos de la cocina como tallarines de colores, collage de cabellitos de ángel o una piscina de hielo.


Para que la cocina sea un lugar entretenido.



Las recetas del libro fueron hechas con los ingredientes de la temporada. Partieron en marzo fotografiando –con Macarena Alvarez–, época en que había zapallo y las últimas frambuesas. Iban tomando lo que encontraban en La Vega.


El libro está dividido en capítulos por edades: de 0 a 6 meses, de 6 a 12 meses, de 12 a 24, y 24 en adelante. En cada uno hay un marco teórico de cómo alimentar un niño en esa edad y luego recetas y consejos. “Quisimos que fuera como una guía, un libro de compañía”, dice Sol.

El capítulo con recetas para niños de 6 a 12 meses propone, por ejemplo, recetas de papillas, de colados, purés y compotas con mezclas originales como coliflor y pera. “Para que se coman el arcoíris y prueben todas la variedad de frutas y verduras: de la betarraga al brócoli”, dicen. Y agregan: “Hay gente que usa cuatro ingredientes o hacen una olla gigante y queda una papilla café para todos los días de la semana. Es aburrido comer todos los días lo mismo, sobre todo en esa etapa en que los niños están formando el gusto”.


Hay también un capítulo de colaciones saludables y celebraciones. “Cero azúcar en los niños es irreal en una sociedad en la que no todo el mundo está en la misma línea. Entonces, lo que quisimos mostrar que se pueden hacer cosas ricas para un cumpleaños, pero con ingredientes conocidos. Es mucho más sano hacer algo en casa que comprar algo hecho, lleno de preservantes y colorantes. En el libro lo decimos: si hay algo que no puedas pronunciar, no te lo comas”. Por eso, bienvenidas las bolitas de nuez y la nutella hecha en casa para celebrar con los niños.





Galletas de jengibre (para 40 unidades)


Ingredientes: 420 g de harina 1 cucharadita de polvos de hornear 1 cucharadita de jengibre en polvo 1 cucharadita de canela 1/2 cucharadita de clavo de olor 1 naranja, su ralladura Pizca de sal 1 taza de azúcar 115 g de mantequilla 1/2 taza de miel 2 huevos


Preparación: 1. En un bol colocar la harina, polvos de hornear, jengibre, canela, clavo de olor, ralladura de naranja y sal. Mezclar y reservar. 2. En otro bol batir con batidora eléctrica el azúcar con la mantequilla hasta que la mezcla esté pálida y cremosa. Añadir la miel, huevos de a uno y seguir batiendo. Agregar la mezcla de harina reservada y batir hasta formar una pasta homogénea. Envolver con papel plástico y refrigerar 1 hora. 3. Sobre una superficie lisa enharinada uslerear la masa 3 mm de grosor y, con un cortador de galletas, cortar diferentes motivos. 4. En una lata de horno enmantequillada o sobre un silpat colocar las galletas y hornear a fuego medio 10-15 minutos o hasta dorar. Retirar del horno y dejar enfriar.


Las recetas del libro fueron hechas con los ingredientes de la temporada. Partieron fotografiando en marzo, época en que había zapallo y las últimas frambuesas. Iban tomando lo que encontraban en La Vega.

Limonada de arándanos (para 11/2 litros) En la licuadora colocar 300 ml de jugo limón, 1 litro de agua fría, 100 g de azúcar. Licuar, agregar 200 g de arándanos. Servir con hielo.


Limonada de frutillas (para 1 litro) En la licuadora colocar el jugo de 5 limones, 500 ml de agua fría, 6 hojas de albahaca fresca, 80 g de azúcar y 200 g de frutillas lavadas. Licuar y colar. Servir con hielo.

“Cero azúcar en los niños es irreal en una sociedad en la que no todo el mundo está en la misma línea. Entonces, lo que quisimos mostrar es que se pueden hacer cosas ricas pero con ingredientes sanos”.

Nutella casera (para 150 g aprox)